top of page

Cuánto cuesta realmente abrir un restaurante en España

  • Foto del escritor: RIMA Consulting
    RIMA Consulting
  • hace 7 días
  • 3 Min. de lectura
restaurant opening

Una de las primeras preguntas que se hace cualquier emprendedor o inversor es sencilla en apariencia:¿cuánto cuesta abrir un restaurante?


La respuesta corta es incómoda, pero honesta: depende. La respuesta larga —y la que de verdad importa— es que la mayoría de aperturas fracasan no por falta de inversión, sino por una mala estimación de los costes reales.


Muchos proyectos arrancan con un presupuesto ajustado “más o menos” y la confianza de que, una vez abiertos, los ingresos irán compensando. En la práctica, esa forma de plantear la inversión suele generar tensiones de caja desde el primer mes.


Abrir un restaurante es caro. Pero abrirlo mal es todavía más caro.



La inversión visible: lo que todo el mundo tiene en cuenta


Cuando se habla de inversión inicial, casi todos los promotores incluyen las mismas partidas:

  • Obras y adecuación del local.

  • Maquinaria de cocina y equipamiento.

  • Mobiliario y decoración.

  • Licencias y proyectos técnicos.


Estas partidas son fáciles de identificar porque son tangibles y, en muchos casos, obligatorias para poder abrir. El problema no está aquí. El problema está en pensar que esto es “el coste de abrir”.


En realidad, esto es solo una parte.



Los costes que se subestiman (o directamente no se calculan)


La mayoría de desviaciones presupuestarias aparecen en conceptos menos visibles, pero igual de determinantes.


Uno de los grandes olvidados es el colchón de tesorería. Un restaurante no empieza a generar beneficios desde el primer día. Durante los primeros meses, los ingresos suelen ser irregulares y los gastos constantes. No prever liquidez suficiente para cubrir ese periodo es uno de los errores más frecuentes.


También se suele infravalorar el coste real del personal previo a la apertura: formación, pruebas de carta, ensayos de servicio, horas improductivas iniciales… Todo eso cuesta dinero antes de que entre un solo cliente.


Otro punto crítico es el ajuste de la carta. Muchas veces se abre con una propuesta que luego hay que modificar rápidamente por problemas de costes, tiempos o aceptación del cliente. Cada cambio implica mermas, nuevas compras, pruebas y reajustes que no estaban presupuestados.


Y, por último, está el coste de los errores. Decisiones mal tomadas en diseño de cocina, dimensionamiento del equipo o selección de proveedores suelen traducirse en sobrecostes estructurales que se arrastran durante años.



Inversión inicial vs. coste real de puesta en marcha


Aquí conviene diferenciar dos conceptos que a menudo se mezclan:

  • Inversión inicial: lo necesario para abrir la persiana.

  • Coste real de puesta en marcha: lo necesario para que el restaurante empiece a funcionar con estabilidad.


Muchos restaurantes abren porque alcanzan el primer punto, pero fracasan porque nunca llegan al segundo.


Un proyecto bien planteado contempla desde el inicio:

  • Inversión técnica y operativa.

  • Costes de arranque.

  • Tesorería suficiente para absorber desviaciones.

  • Escenarios realistas de ingresos durante los primeros meses.


No se trata de inflar presupuestos, sino de entender la realidad económica del negocio antes de comprometer el capital.



Por qué ajustar el presupuesto “a la baja” suele salir caro


Cuando el presupuesto es limitado, la tentación es clara: recortar en aquello que no se ve o que parece prescindible.


En la práctica, estos recortes suelen afectar a:

  • Diseño operativo del local.

  • Calidad del equipamiento.

  • Planificación previa.

  • Asesoramiento profesional.


El problema es que estos ahorros iniciales suelen convertirse en gastos recurrentes después: más personal del necesario, procesos ineficientes, cartas difíciles de ejecutar o reformas prematuras.


Abrir con un presupuesto realista no garantiza el éxito, pero abrir con un presupuesto ficticio casi garantiza los problemas.



Abrir con números claros es una decisión estratégica


Un restaurante no debería abrirse preguntando “¿con cuánto puedo hacerlo?”, sino “¿con cuánto tiene sentido hacerlo para que sea viable y sostenible?”.


Cuando la inversión está bien calculada, el empresario toma mejores decisiones, reduce la presión financiera y gana margen de maniobra en los primeros meses, que son siempre los más delicados.


Abrir un restaurante no es solo una cuestión de dinero, sino de criterio financiero aplicado a la realidad del sector.



Abrir bien empieza antes de invertir


Antes de firmar un alquiler, empezar una obra o comprar maquinaria, conviene saber si el proyecto tiene sentido económico y qué nivel de inversión real exige.


Si estás valorando abrir un restaurante y quieres hacerlo con una base sólida, sin sorpresas y con una visión clara de números desde el inicio, puedes solicitar información sobre el servicio de acompañamiento en apertura de restaurantes de RIMA Consulting y analizar tu proyecto con criterio profesional antes de dar el paso.

 
 

Artículos y recursos para optimizar tu restaurante: rentabilidad, apertura, gestión y nuevas tendencias.

© 2026 by RIMA Consulting

bottom of page