Asesoría integral para abrir tu restaurante en España. Actuamos como tu project manager: construimos la viabilidad, la carta con margen real y la operativa antes de que la puerta se abra.
Primera consulta de 30 minutos, sin coste y sin compromiso.
Cada año miles de personas abren un restaurante en España con una idea clara, capital e ilusión. Los que no llegan al segundo año casi nunca fallan por la idea: fallan porque nadie construyó bien las bases del negocio antes de abrir la puerta. Ese patrón es evitable, y de eso trata esta asesoría.
No hace falta haber trabajado nunca en el sector. Muchos de nuestros clientes vienen de otros ámbitos: aportan capital y criterio empresarial, y nosotros aportamos el conocimiento hostelero que falta. Si es tu caso, empieza por invertir en un restaurante y por cuánto cuesta abrir uno.
Cocineros y jefes de sala que saben ejecutar y quieren montar lo suyo. Dominan el producto; lo que necesitan es la estructura económica y operativa que convierte oficio en negocio. Si tu formato es de barra, mira abrir un bar.
Actuamos como tu project manager de principio a fin. Estas son las seis fases del acompañamiento y lo que hay dentro de cada una.
Empezamos con una reunión gratuita para conocer tu idea y valorar las necesidades reales del proyecto. No es una llamada comercial: es una primera lectura profesional de lo que tienes entre manos. Si vemos que el proyecto no se sostiene o que no somos el equipo adecuado, te lo decimos ahí.
Construimos un business plan sólido, para saber si el proyecto se sostiene y bajo qué condiciones. Aquí es donde se decide casi todo: el formato, el tamaño, el ticket medio objetivo y qué local puedes permitirte. Un error del 20 % en la previsión de ventas se absorbe con el tiempo; una renta mal dimensionada, no.
Diseñamos la carta, los costes y el servicio como un único sistema rentable. Cada plato nace con su coste y su beneficio definidos: no se crea la carta y después se le pone precio, se construye ya orientada a margen. Es la diferencia entre una carta que gusta y una carta que además gana dinero.
El restaurante tiene que funcionar sobre un sistema, no sobre la memoria de nadie. Un negocio que solo se sostiene cuando está el dueño delante no es un negocio: es un puesto de trabajo muy caro. Diseñamos los procesos y formamos al equipo para que la calidad no dependa de quién entre ese día.
Comprar de más es el error caro más frecuente en una apertura, y comprar de menos paraliza el servicio en la primera semana. Te asesoramos en qué necesitas de verdad para el formato que vas a operar, y en qué puedes esperar a comprar cuando el negocio ya facture.
Es el hilo que une todo lo anterior. Durante toda la apertura intermediamos con los prestadores externos que intervienen, para que tengas un único interlocutor y el proyecto avance sin que tengas que coordinar a diez proveedores a la vez. Estamos en la apertura, no de visita.
No acumulamos aperturas simultáneas. No es una promesa de exclusividad: es una decisión de capacidad que nos permite estar presentes en las fases que lo exigen —la obra, las catas con proveedores, la formación del equipo y los primeros servicios— en lugar de repartir la atención entre proyectos que se solapan.
Y significa que no hay traspaso interno. La persona que valora tu proyecto en la primera reunión es la misma que lo dirige hasta el día de la apertura: no te capta un socio para que después te ejecute otro.
Una consultoría genérica puede construirte un Excel impecable con un modelo de negocio que después no se puede ejecutar en una cocina real. Cada decisión que tomamos —el número de platos de la carta, el equipamiento, el dimensionado de la plantilla— se valida con criterio operativo, porque hemos estado al otro lado del pase.
Esa es la razón por la que nuestros business plans se sostienen cuando el restaurante abre: están escritos por alguien que sabe cuánto tarda de verdad un plato en salir.
Diseñamos la carta, los costes y el servicio como un único sistema rentable.
Al final del proceso no solo tienes un restaurante abierto. Tienes un negocio construido con criterio.
La diferencia entre un restaurante que cierra en doce meses y uno que funciona durante años no está en la suerte ni en la ubicación. Está en cómo se construyó antes de abrir.
Trabajamos en todo el territorio nacional, sin limitación geográfica, y nos desplazamos al proyecto cuando el trabajo presencial lo requiere. Si tu zona no aparece en la lista, escríbenos igualmente.
No. Muchos de nuestros proyectos parten de inversores o emprendedores sin experiencia en el sector, que aportan capital y criterio empresarial. Nosotros aportamos el conocimiento hostelero que falta, con criterio real de cocina y de sala.
Podemos incorporarnos en cualquier fase. Cuanto antes, mejor, porque hay más decisiones abiertas y más margen para corregir. Pero también entramos en proyectos con la obra empezada: en esos casos lo primero es revisar qué está ya comprometido y qué sigue siendo modificable.
No hay tarifa cerrada, porque no hay dos aperturas iguales: depende del formato, del tamaño del proyecto, de en qué fase entramos y de cuánto acompañamiento presencial requiere. Después de la primera reunión —que es gratuita— recibes un presupuesto cerrado y a medida, sin sorpresas posteriores.
Te lo decimos. Es incómodo, pero es exactamente para lo que sirve esa reunión. Preferimos perder un cliente que acompañar una apertura que sabemos que no se sostiene. Esa conversación no te cuesta nada y puede ahorrarte una inversión entera.
El acompañamiento integral combina trabajo remoto y presencia física en las fases que lo exigen. Si tu proyecto no requiere ese nivel de acompañamiento, o prefieres una fórmula más ligera, tenemos un servicio de asesoramiento gastronómico online.
Sí. Aunque el acompañamiento integral es donde más valor aportamos, hay proyectos que solo necesitan una pieza concreta: la viabilidad, la carta y los escandallos, o la formación del equipo. Cuéntanoslo en la primera reunión y lo ajustamos.
En 30 minutos analizamos tu proyecto, valoramos su viabilidad y te decimos qué necesita para funcionar. Sin coste y sin compromiso.
Si ya tienes un local en mente, dínoslo: lo primero que miramos es si los números de esa dirección concreta encajan con el formato que tienes en la cabeza.