Auditamos el negocio de arriba abajo, encontramos dónde se escapa el margen y te entregamos un plan de corrección con acompañamiento para ejecutarlo.
Primera consulta de 30 minutos, sin coste y sin compromiso.
Es la situación más frecuente del sector, y en 2025 se agravó: la hostelería española facturó más que el año anterior y, aun así, perdió rentabilidad. Se vende más y se gana menos.
Las ventas suben, la carga de trabajo también, y el resultado a fin de mes no se mueve. La sensación de estar corriendo para quedarse en el mismo sitio.
Intuyes que hay fugas pero no puedes señalarlas. Sin escandallos actualizados ni control de mermas, el margen se pierde en sitios que nadie mira.
Es la reacción natural y casi nunca la solución. Si la estructura de costes está mal construida, subir la carta solo compra tiempo y te expone a perder clientes.
No es un informe que se entrega y se olvida. Es un diagnóstico con números concretos, un plan de corrección priorizado y el acompañamiento para ejecutarlo.
Reconstruimos la cuenta de explotación real del negocio. Antes de tocar nada hay que saber de dónde vienen los ingresos y adónde va cada euro de gasto.
Aquí es donde aparece la mayor parte del margen perdido. Recalculamos el coste real de cada plato con los precios que pagas hoy, no con los del día que se diseñó la carta.
Con los escandallos en la mano, revisamos la carta como sistema: qué platos sostienen el negocio, cuáles solo ocupan espacio y cuáles habría que replantear o retirar.
Revisamos qué compras, a quién y a qué precio. Renegociamos en tu nombre y ordenamos el proceso de compra, que en muchos restaurantes no existe como tal.
Un margen correcto sobre el papel se pierde en la ejecución. Miramos cómo se trabaja de verdad en cocina y en sala, y dónde el proceso está costando dinero.
Cierras la auditoría con un plan priorizado por impacto: qué tocar primero, qué después y qué se puede esperar. Y no te dejamos solo para ejecutarlo.
Depende del tamaño del negocio y del estado de la información de partida. Un restaurante con los datos ordenados avanza rápido; uno sin escandallos ni control de compras exige reconstruir antes de analizar. En la primera reunión, que es gratuita, te damos un plazo concreto.
No. La auditoría se hace con el restaurante funcionando, que además es la única forma de ver la operativa real. Necesitaremos acceso a tus datos y algunas jornadas de observación en servicio.
Te lo diremos. A veces el margen no aparece porque no está: la ubicación, el formato o el ticket medio no dan para la estructura de costes que soporta el negocio. Preferimos decírtelo antes de cobrarte por optimizar algo que no tiene recorrido.
No. Trabajamos con negocios de tamaños muy distintos, desde bares de barrio hasta restaurantes con varias salas. Lo que determina el encaje no es el tamaño, es que haya voluntad real de cambiar cosas.
Buena parte del trabajo de costes y de carta se hace igual de bien en remoto: escandallos, precios de venta y cuenta de explotación no exigen presencia física. Si es tu caso, lo que te encaja es el asesoramiento gastronómico online, que cuesta bastante menos. Lo que no se puede hacer a distancia es observar la operativa en servicio, y ahí es donde suelen estar las fugas que no aparecen en los números.
En 30 minutos analizamos tu situación, te decimos dónde vemos las fugas más probables y qué tendría que mirar una auditoría en tu caso. Sin coste y sin compromiso.
Si tienes a mano tu cuenta de explotación del último año, la conversación será mucho más concreta. Si no la tienes, también hablamos: eso ya es un dato.