Cualquiera que te diga un número sin haber visto tu local, tu formato y tu carta se lo está inventando. Lo que sí se puede hacer es enseñarte todas las partidas, incluidas las que casi siempre se olvidan.
Primera consulta de 30 minutos, sin coste y sin compromiso.
Abrir una barra de vinos de cuarenta metros en un local que ya tenía licencia de hostelería y abrir un restaurante de cien comensales en un local diáfano sin instalaciones son dos proyectos que no comparten ni el orden de magnitud. Por eso la pregunta útil no es cuánto cuesta abrir un restaurante, sino cuánto cuesta abrir el tuyo.
Un local que ya venía funcionando como hostelería, con salida de humos y licencia transmisible, puede costar la mitad de acondicionar que uno diáfano. La diferencia entre esos dos escenarios supera a todo lo demás junto.
Una cocina de producción propia no se parece a una de ensamblaje. El nivel de acabado, la maquinaria y la vajilla se derivan del ticket medio que vas a cobrar, no al revés.
Casi nadie presupuesta los meses que el negocio tarda en sostenerse solo. Es el error que más aperturas mata: se invierte todo en abrir y no queda colchón para aguantar hasta que la clientela se consolida.
Estas son las que aparecen en cualquier apertura. Las tres últimas son las que con más frecuencia se quedan fuera del presupuesto inicial, y son las que suelen desbordarlo.
Lo que pagas antes de tener siquiera las llaves en la mano.
La partida más variable de todas y la que más se desvía respecto a lo previsto.
Varían mucho según la comunidad autónoma y el ayuntamiento. En algunas regiones se abre con declaración responsable; en otras el proceso es más largo.
Se dimensiona a partir del volumen previsto, no del que te gustaría tener. Comprar de más es el error caro más frecuente de una apertura.
Lo que ocurre entre que el local está listo y el primer cliente paga.
La partida que casi nadie presupuesta y la que más aperturas se lleva por delante. Un restaurante tarda meses en alcanzar su ritmo, y durante ese tiempo los costes fijos corren igual.
Podríamos, pero te daríamos un rango tan amplio que no te serviría para decidir nada, y correríamos el riesgo de que tomaras una decisión con una cifra que no corresponde a tu caso. Preferimos dedicar la primera reunión, que es gratuita, a ver tu proyecto concreto y darte un número que signifique algo.
A veces sí y a veces no, y esa es exactamente la comparación que hay que hacer con números delante. Un traspaso te ahorra obra y licencia, pero pagas por un negocio cuyo valor real hay que verificar. Un local vacío es más barato de entrada y más caro de acondicionar. Lo analizamos en el estudio de inversión.
Depende del formato, de la inversión inicial y del margen que consiga el negocio. Es una de las cifras que sale del business plan, y forma parte de lo primero que construimos en el servicio de apertura: sin saber cuándo recuperas, no puedes decidir si merece la pena entrar.
Bastante, y no solo por la renta. Cambian las tasas municipales, el convenio laboral que se te aplica y hasta el régimen de licencia. Abrir en Baleares o en Canarias tiene condicionantes que no existen en la península. Tenemos el detalle por zona en las páginas de cada comunidad.
En 30 minutos repasamos tu proyecto, las partidas que le aplican y el orden de magnitud realista de la inversión. Sin coste y sin compromiso.
Si ya tienes un local en mente, dinos la dirección y el estado en que está: con eso la estimación deja de ser genérica.