Andorra no es España: otra fiscalidad, otro régimen de sociedades y una autorización previa que muchos inversores descubren tarde. Te acompañamos desde la viabilidad hasta el primer servicio.
Primera consulta de 30 minutos, sin coste y sin compromiso.
Si vienes de España, las tres te van a resultar nuevas, y la primera condiciona el calendario entero del proyecto.
Un no residente no puede constituir directamente una sociedad andorrana: hace falta autorización administrativa previa de inversión extranjera, con un plazo máximo de resolución de dos meses prorrogable, precedida de la reserva de denominación social y formalizada después ante notario andorrano. Eso va antes que cualquier obra.
Andorra aplica el IGI en lugar del IVA, con un tipo general sensiblemente inferior al que soporta la hostelería en España. Cambia el precio de venta, el margen y el coste del equipamiento, así que el plan de negocio hay que rehacerlo con cifras andorranas, no adaptar el español.
Además del alta de comercio, un restaurante necesita autorización sanitaria administrativa para actividades alimentarias, con plazo máximo de resolución de dos meses y exigencia de plan de formación del personal manipulador. Son trámites encadenados: el orden importa y condiciona la fecha de apertura.
Actuamos como tu project manager de principio a fin. Intermediamos con todos los prestadores externos que intervienen —reformas, licencias, suministros, software, marketing— para que tengas un único interlocutor y el proyecto avance sin que coordines a diez proveedores a la vez. No acumulamos aperturas simultáneas, y por eso podemos desplazarnos a Andorra en las fases que lo exigen. Quien te atiende en la primera reunión es quien dirigirá tu apertura: no hay traspaso interno del proyecto.
Reunión gratuita para conocer tu idea y valorar las necesidades reales del proyecto. Sales de ella con un presupuesto a medida y un timeline claro de cómo enfocamos la apertura.
Construimos un business plan sólido, para saber si el proyecto se sostiene y bajo qué condiciones.
Cada plato nace con su coste y su beneficio definidos, no se le pone precio después.
El restaurante funciona sobre un sistema, no sobre la memoria de nadie.
Asesoramos en maquinaria, utensilios, vajilla, cristalería y mobiliario, y diseñamos los espacios para una operativa eficiente. Te ponemos en contacto con nuestros partners de software —TPV, fichaje, gestión— y acompañamos su implementación para que todo esté listo el día de la apertura.
Coordinamos obra, cambios de titularidad de licencia, altas y traspasos de suministros, subidas de potencia y alta en plataformas. Y estamos presentes en las fases que lo exigen: la obra, las catas con proveedores, la formación del equipo y los primeros servicios.
Muchos de nuestros clientes son inversores de otros sectores. Aportan capital y criterio empresarial; nosotros aportamos el conocimiento hostelero que falta, con criterio real de cocina y de sala.
Sí, pero no del mismo modo que en España. La inversión extranjera requiere autorización administrativa previa del Govern antes de constituir la sociedad, y hay un encadenamiento de trámites —reserva de denominación, autorización de inversión, notario, comercio y autorización sanitaria— que marca el calendario real del proyecto. Lo primero que hacemos es construir ese calendario, porque determina cuándo puedes abrir de verdad.
Depende de cada trámite, pero el calendario lo marcan dos plazos de resolución de hasta dos meses: el de la autorización de inversión extranjera y el de la autorización sanitaria. Entre medias van la reserva de denominación, el notario andorrano y el alta de comercio. Son trámites encadenados, así que lo primero que construimos es ese calendario real.
En 30 minutos analizamos tu proyecto, valoramos su viabilidad y te decimos qué necesita para funcionar. Sin compromiso.
Si ya tienes un local en mente, dinos la dirección: comprobamos qué régimen le aplica y si los números de ese emplazamiento encajan con tu formato antes de que firmes nada.