Fiscalidad propia, licencia por comunicación previa y ocupación sostenida los doce meses. Te acompañamos como project manager desde la viabilidad hasta el primer servicio.
Primera consulta de 30 minutos, sin coste y sin compromiso.
Las tres juegan a favor del inversor, pero solo si el plan está hecho con las cifras canarias y no con las peninsulares.
El servicio de restauración tributa al tipo general del IGIC, muy por debajo del IVA peninsular de hostelería. Y ese mismo tipo se soporta al comprar cocina, mobiliario y equipamiento, frente al 21 % de la península: el efecto sobre la tesorería del primer año es considerable.
La ley canaria de actividades clasificadas establece la comunicación previa como régimen general: su presentación habilita para iniciar la actividad ese mismo día, sin perjuicio de la inspección posterior. La autorización previa es excepcional.
Solo Tenerife cerró 2025 con más de 7,5 millones de turistas y una ocupación alojativa media anual del 83 %. Media anual, no pico estival: permite plantear un negocio que factura todo el año, algo que no puedes dar por hecho en un destino estacional peninsular.
Actuamos como tu project manager de principio a fin. Intermediamos con todos los prestadores externos que intervienen —reformas, licencias, suministros, software, marketing— para que tengas un único interlocutor y el proyecto avance sin que coordines a diez proveedores a la vez. No acumulamos aperturas simultáneas, y por eso podemos desplazarnos a Islas Canarias en las fases que lo exigen. Quien te atiende en la primera reunión es quien dirigirá tu apertura: no hay traspaso interno del proyecto.
Reunión gratuita para conocer tu idea y valorar las necesidades reales del proyecto. Sales de ella con un presupuesto a medida y un timeline claro de cómo enfocamos la apertura.
Construimos un business plan sólido, para saber si el proyecto se sostiene y bajo qué condiciones.
Cada plato nace con su coste y su beneficio definidos, no se le pone precio después.
El restaurante funciona sobre un sistema, no sobre la memoria de nadie.
Asesoramos en maquinaria, utensilios, vajilla, cristalería y mobiliario, y diseñamos los espacios para una operativa eficiente. Te ponemos en contacto con nuestros partners de software —TPV, fichaje, gestión— y acompañamos su implementación para que todo esté listo el día de la apertura.
Coordinamos obra, cambios de titularidad de licencia, altas y traspasos de suministros, subidas de potencia y alta en plataformas. Y estamos presentes en las fases que lo exigen: la obra, las catas con proveedores, la formación del equipo y los primeros servicios.
Muchos de nuestros clientes son inversores de otros sectores. Aportan capital y criterio empresarial; nosotros aportamos el conocimiento hostelero que falta, con criterio real de cocina y de sala.
Son dos efectos de signo contrario y hay que calcular el neto. El IGIC reduce el impuesto indirecto tanto en lo que vendes como en el equipamiento que compras, frente al IVA peninsular. En sentido inverso, parte de la materia prima llega encarecida por la logística. En el business plan se cuantifican los dos, no solo el que interesa.
La ley canaria de actividades clasificadas establece la comunicación previa como régimen general, y su presentación habilita para iniciar la actividad ese mismo día, sin perjuicio de la comprobación e inspección posteriores. La autorización previa es excepcional. La contrapartida, como siempre, es el rigor documental.
En 30 minutos analizamos tu proyecto, valoramos su viabilidad y te decimos qué necesita para funcionar. Sin compromiso.
Si ya tienes un local en mente, dinos la dirección: comprobamos qué régimen le aplica y si los números de ese emplazamiento encajan con tu formato antes de que firmes nada.